Existe una maldición sobre los grandes genios de la historia. A pocos se les ha reconocido en vida sus grandes inspiraciones. Gutenberg, Galileo Galilei, Julio Verne, Alfred Nobel, Albert Einstein o incluso Picasso lucharon contra el desprestigio de nacer superlativos. “Cuando en el mundo aparece un genio se le puede reconocer muy fácil: la mayoría se alía contra él”, decía el escritor irlandés Jonathan Swift. José María Gutiérrez Guti forma parte de esa estirpe. Ha sufrido la incomprensión que profesan los corrientes por los seres superiores.
Del Bosque y Schuster han sido los entrenadores que mejor han entendido a Guti. Con Vicente, llegó a marcar 18 goles en una temporada
En ese desamor Guti también se ha encontrado con el rechazo de algunos de sus jefes. Ha tenido catorce en el Real Madrid, sin contar al que le hizo debutar, Jorge Valdano. Casi uno por año trabajado. En diciembre de 2010 se cumplirá década y media de su estreno en Primera división. Arsenio Iglesias, Capello, Heynckes, Hiddink, Toschack, Del Bosque, Queiroz, Camacho, García Remón, Luxemburgo, López Caro, Schuster, Juande Ramos y Pellegrini han tenido la oportunidad de romper esa abominación histórica contra el talento. Casi todos han coincidido en un patrón: dejar al genio dentro de la lámpara. “Quizá sólo buscaron al Guti futbolista. Si hubiesen intentado encontrar al Guti persona, a lo mejor se lo hubieran encontrado. A lo mejor Guti no ha tenido conexión con los entrenadores”, afirma Míchel. “Lleva muchísimos años en primera línea y eso sólo lo pueden conseguir pocos jugadores. Aunque yo creo que ha podido rendir más, con mayor continuidad. Guti no ha triunfado por su carácter especial, aunque yo sólo tengo palabras de cariño y elogio a su comportamiento”, explica García Remón, que en su breve estancia en Chamartín confió en el 14 como pivote defensivo, época en la que Guti regresó a la Selección de Luis Aragonés.
La historia de Guti y sus entrenadores ha seguido un guión fijado de antemano. Las adulaciones iniciales de los jefes se convierten en aire humeante cuando llegan al estadio. “Los entrenadores siempre apostaban por mí, pero luego era al primero que quitaban”, se queja el jugador. Esa falta de continuidad le ha marcado su vida futbolística. “No sé por qué no la ha llegado a tener”, afirma Iñaki Sáez, el seleccionador que más ha confiado en el centrocampista de Torrejón de Ardoz. Con él jugó nueve de sus catorce (otra vez catorce, el número de su vida) partidos como internacional. “A veces pierde los nervios y otras veces la fuerza. Va con la personalidad. Hay unos futbolistas que tienen el ánimo de triunfar en todos los momentos. Y quizá a Guti le falle alguna de estas características que le hacen perder esa continuidad cuando está jugando bien”, continúa diciendo el entrenador vasco.

Heynckes, Luxemburgo, Capello, Juande...
El conflicto entre Guti y los inquilinos del banquillo ha sido permanente. Con Heynckes “el entendimiento era malo”, como reconoce el propio futbolista. Con Luxemburgo tuvo problemas con sus “supuestas” dolencias. Es otra constante en las relaciones entre el 14 y los preparadores: los partes de lesiones. “El que no se las crea que vaya a coger amapolas”, espetó el futbolista hace mes y medio. Un asistente de Vanderlei llegó a decir que el entrenador “no se fiaba mucho” de las lesiones de Guti y hasta pidió a los médicos que hicieran nuevas resonancias al jugador para saber si decía la verdad sobre sus dolores. Ésa fue una de las razones del distanciamiento con Juande Ramos, además de la protesta del jugador tras su sustitución en el derbi madrileño de hace un año y la negativa a calentar en Málaga. Con Capello también tuvo sus problemas. Intentó irse de un entrenamiento tras sufrir una patada. Toni Grande, entonces ayudante del italiano, intentó calmarle. “Que le den por el culo”, espetó el jugador.
"Los entrenadores siempre apostaban por mí, pero luego era al primero que quitaban", se ha quejado el 14. “Uno necesita sentir que puede fallar"
Ese carácter gutiesco, casi indomable, es propio de los genios. “No voy a cambiar”, repite una y otra vez el futbolista. “Si hablas con él y razonas las cosas, es una persona educada, con ganas de aprender y buscar soluciones a los nuevos retos. Pero también es una persona difícil porque si no vas de cara, se puede ir de tu mano”, explica García Remón. “A veces no ha sabido o no ha podido ver lo que le falta”, da su versión Iñaki Sáez. En Guti siempre quedará la nebulosa de un destino posible pero nunca alcanzado. “Podría haber sido un grande del fútbol. Yo he tenido jugadores de ese corte, como Manolo Sarabia: futbolistas grandísimos con una capacidad extraordinaria y una calidad impresionante a los que les ha faltado un poco para ser unos fenómenos”, sentencia el ex seleccionador.

Del Bosque y Schuster
Los entrenadores que mejor han conseguido conectar con esa difícil psiqué han sido Del Bosque y Schuster. Con el salmantino jugó 183 partidos en cuatro temporadas –50 goles– y con el alemán 43 encuentros en la temporada en la que el Real Madrid ganó su última Liga. “Mi mejor etapa fue con Vicente del Bosque. No sólo porque ganamos muchos títulos, sino porque he crecido junto a él”, proclama el 14. El hoy seleccionador siempre ha tenido un cariño especial a Guti. Él le fichó para las categorías inferiores del Real Madrid y conoce bien por qué camino ha de llevarle. Con Schuster, el idilio comenzó en la pubertad. Gutiérrez siempre ha declarado su idolatría por el alemán, del que hoy guarda buen recuerdo. “La conexión es lo mejor y también el respaldo, sentir que puedes fallar, tener un partido malo y seguir estando. Excepto Schuster, ningún entrenador me lo ha dado”.
"Ojalá podamos seguir disfrutando de su fútbol”, le alaba Raúl. Pocas veces un jugador de 33 años generó tanta futura expectación
Con Pellegrini, el libreto se ha escrito con la misma serpenteante letra de antaño. “El Madrid necesita a Guti y sus pases”, decía el chileno. Luego llegaría Alcorcón y el supuesto desprecio y desaire. Más tarde, el tacón de Dios en La Coruña y el éxtasis ante el Sevilla. Guti siempre se ha movido en los extremos. Siempre fiel a sí mismo y a su manera de entender la vida. “Todos nos hemos quedado con las ganas de ver más a Guti”, suspira García Remón. “Sí, es verdad. Todos quisiéramos que tuviera esa continuidad que le falta”, asiente Sáez. “Él es un genio. Ojalá pueda mantener esa regularidad y todos podamos seguir disfrutando de su fútbol”, desea su viejo amigo Raúl, tan alejado de la personalidad indómita de Guti como cercano cuando éste ha necesitado ayuda. Pocas veces en la historia del balón un futbolista de 33 años generó tanta futura expectación. Cuestión de genios.
Palabras clave: Guti, entrenadores, Real Madrid, Valdano, Arsenio Iglesias, Capello, Heynckes, Hiddink, Toschack, Del Bosque, Queiroz, Camacho,García Remón, Luxemburgo, López Caro, Schuster, Juande Ramos y Pellegrini